Anulando a un perro


Hace un tiempo leí un artículo en Internet titulado "Cómo anular a una persona", y si bien está apuntado a los humanos, pensé que perfectamente es aplicable a cualquier otro animal y por ello lo adapté a nuestro tema de interés: los perros.


Le damos todo a nuestro perro con el espíritu de cuidarlo, de protegerlo, ¿pero esto le hace realmente bien? De los errores más importantes que se cometen con el perro, además de humanizarlo, es darle todo sin pedirle nada a cambio al evitarle esfuerzos, impedirle que trabaje, que sea pro-activo, que tenga estimulación física y mental, que tenga que resolver dificultades.


Se le proporciona todo sin que deba esforzarse por nada: juego, afecto, alimento. De esta manera se inhiben absolutamente todas sus potencialidades que son justamente lo que lo hacen ser lo que realmente es: un perro. Se vuelve inactivo, perezoso, desmotivado. Y cualquier animal desmotivado es un animal infeliz, ¿o acaso no nos ocurre eso a nosotros?


Todo sistema que regale todo a los individuos que lo integran convierte seres pobres, ya que no saben ser útiles ni valerse por sí mismos.


Todo esto los seres humanos lo hacen desde el "amor" hacia su perro, pero el fatal error es no considerar las reales necesidades del animal y procurar satisfacerlas. Más aún, se debe adquirir la responsabilidad de informarse y evaluar previo a incorporar un perro a la familia si se está en condiciones de satisfacer sus necesidades físicas y mentales.


Amar a nuestro perro es respetarlo por lo que es.


Esta es la causa principal de los desequilibrios de conducta que en la actualidad experimentan cada vez más perros. De base, los que no están en equilibrio no son ellos sino el formato de vida que los humanos les ofrecemos.