Lo que importa no son los años de vida sino la vida de los años

Conforme los perros envejecen, la mayoría de sus familias se han enfocado tradicionalmente en mantenerlos saludables en aspectos como el control de peso, tratamiento para la artritis y otros problemas de movilidad, y el apoyo hacia los principales sistemas de órganos... pero son mucho más que eso.


He observado en reiteradas ocasiones que cuando envejecen, incluso cuando la movilidad física no se limita tanto, que los perros pierden mucha calidad de vida terminando, en muchos casos y a causa de diversos factores, limitándose a dormir, comer y poco más. Es algo que me ha sensibilizado y por ello decidí investigar para comprender, entre otras cosas, las necesidades de un perro en su tercera edad. De ahí este artículo.


El deterioro cerebral y cognitivo se consideran características comunes del envejecimiento. Sin embargo, está claro que no todos los individuos lo experimentan al mismo ritmo o en el mismo grado. Parece que es inevitable que el cerebro poco a poco se vaya atrofiando hasta perder su funcionalidad. ¿La buena noticia? Hoy se sabe que esto no es así.


Esto abre la interrogante sobre: ¿cuáles son los factores que explican las diferencias individuales al llegar a la vejez, permitiendo que algunos individuos mantengan la función cognitiva y cerebral, mientras hacen tender a otros hacia un camino de decadencia?


Las últimas investigaciones han descubierto que la plasticidad cerebral (la capacidad del cerebro de cambiar su estructura y su función en respuesta a factores internos o externos) se mantiene toda la vida y la evolución individual depende de qué se haga con el cerebro, qué le pidamos, con qué le alimentemos -en todos los sentidos-.


Actualmente se utiliza el término "envejecimiento exitoso" para distinguir a aquellos individuos que muestran una menor pérdida cognitiva que otros de su misma edad. En la vejez no sólo se debe hablar de envejecimiento patológico frente a no patológico, sino que dentro del grupo “no patológico” debemos diferenciar a aquellos individuos con un envejecimiento normal (aquellos sin patologías aunque con riesgo de sufrirlas) e individuos con envejecimiento óptimo (alto nivel de funcionamiento y bajo riesgo de patología).


Si bien el objetivo a nivel de la ciencia es identificar los factores del estilo de vida que establecen la diferencia entre un envejecimiento exitoso y un envejecimiento acelerado, actualmente ya existe información de relevancia que puede aprovecharse para enlentecer el deterioro cognitivo o incluso revertirlo en cierto grado una vez presente.


Las intervenciones en el estilo de vida como la dieta, el ejercicio, las actividades sociales y el entrenamiento cognitivo han surgido como estrategias efectivas para prevenir el deterioro cognitivo relacionado con la edad.




Ejercicio físico


Estudios en humanos y en otros animales han demostrado que el ejercicio físico se dirige a muchos aspectos de la función cerebral y tiene amplios efectos en la salud general del cerebro. Los beneficios del ejercicio se han identificado mejor para las áreas del aprendizaje y la memoria, la protección contra la neurodegeneración y el alivio de la depresión, especialmente en las poblaciones de edad avanzada. Al mismo tiempo, el ejercicio reduce los factores de riesgo periféricos como la diabetes, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares los cuales convergen para causar disfunción cerebral y neurodegeneración.


Los efectos del ejercicio sobre el cerebro son generales en el sentido de que muchos ámbitos cognitivos mejoran luego de varios meses de ejercicio aeróbico pero son específicos en el sentido de que las funciones ejecutivas mejoran más que otros campos cognitivos. Esta relación se corresponde con evidencias de que el cerebro no muestra una atrofia uniforme en la vejez sino que hay regiones (por ejemplo, la corteza prefrontal, el núcleo caudado o la corteza temporal medial, donde está el hipocampo) que son más sensibles al efecto del envejecimiento que otras zonas cerebrales.


Debido a los estudios realizados es posible recomendar con seguridad que los niveles moderados de ejercicio sirven como una medida preventiva contra el deterioro cognitivo y cerebral vinculado al envejecimiento, así como un tratamiento para revertir el deterioro y déficits cognitivos ya presentes en adultos mayores. También hoy se sabe que la combinación de regímenes aeróbicos y no aeróbicos produce mayores beneficios para la función cognitiva que cualquier tipo de ejercicio por sí mismo. Claro está que otras variables como ser las predisposiciones genéticas, la frecuencia, magnitud y tipo de ejercicio, así como la presencia de ciertas enfermedades, es probable que moderen los efectos beneficiosos del ejercicio.


A modo general el ejercicio aumenta la salud del cerebro, al igual que mejora la salud del cuerpo, y por lo tanto representa una técnica de intervención en el estilo de vida muy importante para mejorar la plasticidad del cerebro, su función y resistencia a las enfermedades neurodegenerativas. Como base, el ejercicio puede retrasar o ralentizar el declive cognitivo inevitable asociado al envejecimiento y probablemente pueda detener el inicio de una demencia.



Nutrición


Así como las necesidades nutricionales de un cachorro no son las mismas que las de un perro adulto, tampoco lo son las de un perro en su tercera edad. En términos generales las necesidades nutricionales de un perro geriátrico incluyen concentraciones de energía reducidas, debe ser rica en proteínas de alta calidad, niveles controlados de grasas ricas en ácidos grasos esenciales, suplementos vitamínicos y niveles de minerales cuidadosamente controlados.


En lo que refiere a los déficits cognitivos derivados de la edad, sabemos que pueden aliviarse mediante intervención nutricional con un amplio espectro de antioxidantes.


Varios estudios han mostrado que el consumir frutas y verduras puede disminuir el riesgo de sufrir un decline cognitivo asociado a la edad en roedores, perros y en humanos, atribuyendo esta propiedad a sus capacidades antioxidantes y antiinflamatorias.


Dichas investigaciones también han permitido la identificación de una cantidad de compuestos antioxidantes como las vitaminas E y C, el beta-caroteno, el selenio, la L-carnitina y el ácido alfa lipóico, cuya asociación se ha comprobado que mejora la función mitocondrial en neuronas de animales viejos, haciendo que funcionen a niveles comparables a los de animales jóvenes, además, tienen un efecto sinérgico en la mejora de la memoria.



Entrenamiento cognitivo


El aprendizaje permanente no solo es bueno para las personas, sino que también es bueno para los perros.


Los perros son capaces de aprender incluso en la vejez, y el entrenamiento constante del cerebro y la resolución de problemas mentales crean emociones positivas y ralentizan el ritmo natural del deterioro mental. Sin embargo a medida que los perros envejecen cada vez más, e inconscientemente, reducimos el nivel de entrenamiento regular y los desafíos mentales. Las limitaciones físicas, sin embargo, a menudo no permiten el mismo tipo de entrenamiento que se utiliza en perros jóvenes. No obstante, hay mucho para hacer, y desde Bambú podemos ayudarte.


Acerca del SDC


Durante su etapa geriátrica algunos perros pueden presentar cambios progresivos en su comportamiento habitual considerándose de manera errónea como signos naturales del envejecimiento. No obstante, estas pueden ser reflejo de un proceso patológico a nivel cerebral que provoca deterioro progresivo de las funciones cognitivas en perros de tercera edad. No hace mucho tiempo una enfermedad fue descrita como "Síndrome de Disfunción Cognitiva" (SDC) en perros senior o “enfermedad de Alzheimer del perro”, debido a las similitudes clínicas y patológicas con esta enfermedad en humanos.


Los perros afectados por esta patología desarrollan cambios morfofuncionales en diferentes zonas cerebrales, lo que probablemente conduce a una disminución en la capacidad de recopilar información, procesarla, retenerla y tomar decisiones, lo que termina provocando efectos nocivos sobre su calidad de vida al no poder desenvolverse normalmente en su entorno.


Debido a la variedad e inespecificidad de los síntomas (por considerarse naturales de la vejez) uno de los principales problemas con esta enfermedad es su escasa taza de diagnóstico ya que la identificación temprana de los signos clínicos cumple un papel crucial para el establecimiento de un buen pronóstico en términos del mejoramiento y extensión en la calidad de vida del paciente.


Se realizan diversas pruebas para diagnosticar el SDC: anamnesis exahustiva, exploración física y exploración neurológica, pruebas laboratoriales: hemograma, perfil bioquímico con medición de hormonas tiroideas, urianálisis, entre otras, cuestionarios, test cognitivos, test no cognitivos, diagnóstico por imagen.


El 48% de los perros de 11 a 14 años de edad que muestran signos de deterioro desarrollan un incremento en el mismo dentro de los 6-18 meses siguientes sin tratamiento.


De nuevo: es fundamental la alerta de la familia ante cambios en el comportamiento de su perro geriátrico y la correspondiente consulta al veterinario y realización de pruebas.



> Síntomatología


Los cambios de comportamiento sufridos son muy frustrantes para la familia quienes no comprenden lo que le sucede confundiéndolo a veces con desobediencia o rebeldía, afectando la relación con su perro teniendo como desenlace muchas veces la eutanasia o abandono.


Los cambios de comportamiento asociados al SDC suelen englobarse en varias categorías:


· Alteración de la interacción social: disminuye el interés por las caricias o el contacto, saludan con menos énfasis, aparecen conflictos sociales o hiperapego, entre otras.


· Pérdida de memoria y retraso en el aprendizaje: aparecen problemas de eliminación inadecuada, responden peor o no responden a indicaciones que antes conocían, son incapaces de aprender nuevas cosas, no reconocen a su familia, entre otros.


· Desorientación: se pierden en lugares conocidos, intentan pasar por el lado equivocado de la puerta, son incapaces de esquivar ciertos obstáculos o se quedan parados delante de ellos.


· Alteraciones del ciclo sueño vigilia: duermen por el día y no descansan por la noche.


· Disminución de la actividad, de la exploración y de la respuesta a estímulos. Por el contrario, también puede aparecer ansiedad o inquietud que se manifiesta de diferentes maneras: descansan menos, están más agitados, muestran ansiedad cuando su familia se va de casa, aumenta la irritabilidad, la locomoción o las vocalizaciones, aparecen comportamientos estereotipados o conductas destructivas, entre otros.


· También se ha descrito una disminución de la conducta de acicalamiento y alteraciones del apetito (aumento o disminución). Se ha sugerido, que al igual que en el caso de personas con patologías neurodegenerativas, los perros con SDC podrían presentar anosmia (pérdida del sentido del olfato).



> Tratamiento


En la actualidad se opta por la instauración de una terapia integral en la que se incluyen pautas sobre el comportamiento y modificaciones en el entorno, nutrición y fármacos (en estos últimos no ahondaremos en este artículo).



Pautas de comportamiento y modificaciones en el entorno


Pautas generales para el manejo del SDC:

La intervención en el comportamiento se centrará en los aspectos de aprendizaje y memoria, lo que requerirá una reeducación y un reforzamiento de las conductas previamente aprendidas.

· Premiar las conductas deseables.

· Mantener una rutina diaria en todas las actividades que giran entorno al perro, haciendo que el ambiente sea más predecible y, por tanto, menos estresante.

· Enriquecimiento del ambiente a través de distintas estrategias.

· Paseos cortos.

· Adiestramiento con órdenes sencillas.

· Juegos interactivos.

· Juguetes masticables.

· Ejercicios de relajación y estimulación táctil mediante masajes y caricias.

· Estimulación mental: enseñar órdenes y recordar las que ya conoce, aportar estímulos olfativos, auditivos y visuales.

· Proporcionar más salidas al exterior a aquellos perros que eliminen en casa o crear (en casa) un área de eliminación y premiarles por usarla.

· Poner alfombras en superficies resbaladizas para evitarle caídas.

· Colocar rampas cuando sea necesario.

· Quitar obstáculos para salir o moverse por la casa.

· Evitar cambios bruscos en su entorno como recolocar muebles o mudanza de casa.


Pautas para la alteración del ciclo sueño-vigilia:

· Darle masajes relajantes en su cama antes de dormir.

· Apagar la televisión y las luces antes de ir a dormir (aunque algunos perros con problemas visuales se pueden beneficiar de dejar una luz tenue en su zona de descanso).

· Es recomendable utilizar un difusor de feromonas (Adaptil®) en su zona de descanso.

· Proporcionar un área de descanso confortable, basándonos en sus preferencias. Muchos preferirán dormir en la misma habitación que su familia, mientras que otros preferirán hacerlo en una habitación separada (esto último es recomendable si el animal tiende a deambular por la noche).

· Evitar enojarnos porque nos despierte por la noche, eso solo contribuirá a aumentar su ansiedad.

· Las capas de confort como Anxiety Wrap® o Thundershirt® podrían reducir la agitación y ayudarlo a descansar.

· Por la mañana es conveniente abrir las ventanas y dejar que entre la luz natural. Si se tiene la oportunidad es bueno dejar que el perro se beneficie de la luz natural del día fuera de casa el mayor tiempo posible pues ayuda a mantener el ciclo de sueño-vigilia. Si no es así, se recomienda dar largos paseos a la luz del día y si no puede andar demasiado simplemente permanecer con él en el parque de forma tranquila.

· Incrementar la actividad del perro durante las horas del día mediante sesiones de juego o adiestramiento, o con juguetes interactivos. Algunos autores recomiendan jugar antes de su hora de dormir.



Nutrición

Se encuentran en el mercado prductos como la dieta terapéutica "Hill's Prescription Diet b/d®" que contiene Vitaminas E y C, los antioxidantes beta caroteno, selenio, ácido alfa lipoico, flavonoides y carotenoides de frutas y verduras, L-carnitina para mejorar la función mitocondrial y ácidos grasos omega-3 para promover la salud de la membrana celular. En ensayos clínicos, esta dieta por sí sola mejoró significativamente el aprendizaje en perros con SDC. Cuando se combinaron con el enriquecimiento ambiental, estos resultados fueron aún mayores.



Entonces: ¡Mucho para hacer con nuestros perros de tercera edad!

Si bien es a lo largo de su vida donde sentamos las bases sólidas para que transiten por su vejez de la mejor manera posible, es también en la vejez donde no tenemos que dejar de ser activos con ellos. La vejez es una etapa más, con sus características y por ende necesidades particulares y al igual que en cada una de ellas debemos procurar la transiten con salud, amor, contención... entusiasmo y felicidad!


Porque "al final lo que importan no son los años de vida, sino la vida de los años".


Kora ♥