Ejercicio físico: ¿Mucho es mejor?

Todos los perros necesitan ejercicio, sin excepción. Actualmente existe la creencia popular de que cuanto más se ejercite un perro, más cansado estará y por ende más relajado. Pienso que se trata de una idea equivocada y de eso hablaré en este artículo.


Como norma general, todos los perros necesitan ejercicio tanto físico como mental para convertirse en seres equilibrados. Y lo necesitan de manera regular. El no recibirlos provocará que tu perro comience a buscar maneras de entretenerse por medios propios lo cual puede causar problemas de convivencia (conductas destructivas dentro de casa por ejemplo), desequilibrios de conducta a mediano o largo plazo, además de no estar velando por brindarle una vida plena.


Se estima que en promedio los perros necesitan entre media hora y una hora de ejercicio físico a diario, aunque esto varía un poco dependiendo del nivel de energía propio de cada individuo.


Cuando hablo de ejercicio físico me refiero a actividades como correr, jugar con otros perros, nadar, jugar con la pelota o el frisbee, entre otros, es decir, ejercicio cardiovascular que mejora el ritmo cardíaco y la irrigación sanguínea. Salir a caminar con la correa no entra en esta definición, asemejándose más a un tipo de ejercicio mental en donde el perro utiliza bastante su olfato (deberíamos permitirle hacerlo) para recibir diversos estímulos durante la caminata.


En este punto es importante enfatizar en el hecho de que contar con un fondo o frente amplio en casa no sustituye el ejercicio de tu perro. El perro se autogestiona y cuando su nivel de ansiedad comienza a aumentar busca la forma de canalizarlo y al no brindarle un gasto de energía suficiente ni de calidad tarde o temprano derivará en un problema de conducta.


El ejercicio mental significa hacer pensar al perro. Al igual que nosotros, ellos requieren de esa estimulación para su equilibrio. Esto se refiere a realizar algún tipo de adiestramiento, juegos de olfato y resolución de problemas varios. Mantener la mente activa contribuye a evitar estados emocionales disparados.


Ahora bien: ¿cuánto más ejercicio físico se le brinde es mejor? La respuesta es que esto no es tan matemático, ya que no solo hay que prestar atención a la cantidad de ejercicio que le brindamos a nuestro perro, sino aún más importante, a la calidad y características del mismo.


Los perros con un alto nivel de excitación son perros estresados. El estrés provoca cambios en el organismo. Cada vez que tu perro se estresa su cuerpo libera hormonas al torrente sanguíneo. Se calcula que estas hormonas del estrés permanecen en el cuerpo durante aproximadamente 72 hs. Algo importante de saber es que el estrés no siempre es malo. Existe el estrés bueno, llamado “eustress”, y ambos tipos provocan cambios en el organismo. A modo de ejemplo, no es lo mismo que te estreses porque perdiste tu trabajo al estrés que te provoca ganarte un viaje al Caribe en un sorteo. Pero ambos son formas de estrés. Con los perros ocurre exactamente lo mismo.


Si tu perro posee altos niveles de excitación y le brindas a diario ejercicios que lo exciten (como jugar en el parque con otros perros, o si es obsesionado por su pelota jugar cada día con ella), su organismo nunca termina de liberar el estrés convirtiéndolo en un perro constantemente excitado, incapaz de relajarse, incluso tratándose de un estrés bueno. Lo mismo vale para perros con problemas de agresión para los cuales es normal escuchar que se recomienda “cansarlos”. Cuidado de qué manera elegimos cansarlos.


Es necesario entonces tener claro qué características tiene nuestro perro, cual es su nivel de energía, cuales son las actividades que lo excitan, qué disfruta hacer, y con toda esta información determinar su plan de ejercicio físico y mental ideal.


Mi perro Bambú disfrutando de una de sus pasiones: el océano.